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El Principio de la Verdad

Por Sergio Ramírez

Sé auténtico en tus cosas; si te manejas con la verdad vives en paz, mantienes tu credibilidad y refuerzas tu liderazgo.
†Enrique Alcántar Villela (2002).

Desde que somos niños tenemos la opción de decir la verdad o no, y la pregunta básica que en ocasiones nos hacemos es ¿que es la verdad?, aquí es donde empieza a contestar el filósofo, el creyente o el intelectual que todos traemos dentro, y obviamente las conclusiones son tan variadas como convenientes. En algunas ocasiones aplicamos nuestro -propio sentido- de lo que es verdad; ya sea, para sentirnos mejor con nosotros mismos o para quedar bien ante los demás, entre otras. Incluso llegamos a defenderlas a capa y espada aplicando lo que sepamos de la filosofía, dogma ó lógica, sin darnos cuenta que en ocasiones no tenemos todos los elementos para asegurarla.

Podría decir que la verdad se aprende, entonces de alguna manera se debe de enseñar y si hablamos de enseñar, que mejor que un ejemplo aplicado con niños. La verdad para un niño puede ser una mezcla de cosas que en realidad pasaron, que tiene toques de fantasía y aún sigue siendo verdad para ellos y si les observamos detenidamente la cara, la mirada y en sí todo él, estaremos viendo a alguien creyendo firmemente que lo que dice ocurrió en realidad. Es aquí donde considero importante indicar que la verdad debe estar apegada a la realidad o dicho de otro modo: “no lo inventas”. Entendiendo el fondo de la verdad en un niño, digamos que esta “exagerandola” o en sí, haciéndola más interesante, emocionante, divertida; pero no deja de estar un poco alejado de ella por el ingrediente mágico que introdujo.

En unas clases de principios y valores que participé, hubo una frase que me quedo muy grabada: “la verdad, por si sola, existe y no se puede cambiar”. Para mí esa frase tiene todo y a la vez me deja con una sensación de duda ¿como puedo llegar a conocerla?, porque me esta diciendo que, en definitiva, verdad solo hay una.

El reto es saber que tan cercano o lejano estoy de ella y para saberlo he recurrido a entender que “ingredientes” me permiten acercarme más y que factores son los cuales me pueden alejar.

El instinto y la experiencia, son dos de los ingredientes. En especial la experiencia nos remonta a situaciones ya vividas que tuvieron “tal” o “cual” resultado, que a su vez representó “tal verdad”. Juan me platicaba de grandes músicos diciendo que la “virtuosidad” yace en aquel que tiene el talento y la práctica y que solo complementandolas daban ese resultado, ¿como puede un gran talento para el piano ser un gran interprete, si nunca ha tocado un piano?, para mi amigo la verdad está en la combinación; no así para Pedro quién esta convencido de que solo se requiere del talento o genialidad y que sentándose frente al instrumento la interpretación fluirá tal cual 5 años de práctica. Ambos están reflejando su verdad, aunque en mi opinión es Juan quién está más cerca de la verdad porque su experiencia en la escuela de música le enseño y construyó un criterio más rico a diferencia de Pedro. Esto me recuerda una frase que utilizaba un gran amigo y tutor: “más sabe el político por viejo que por político” y esto me lleva a que solo a través de las vivencias, no solo a las que estamos expuestos día a día sino también a nuevas, podemos contar con más elementos de experiencia y así acercarnos más a la verdad.

Hay otro ingrediente en esta mezcla y se trata de lo que consideramos realidad y que al compararla con la realidad actual, esta se parezca lo más posible. Elías, en la clase de segundo de primaria, le pregunta a su maestra: “¿porque dice que la manzana es roja y esta dibujada en el libro con color verde?”; la realidad de Elías es diferente a la realidad actual del libro donde la manzana está dibujada con color rojo, reflejando una distorsión (en este caso daltonismo) de lo que es la realidad actual y que lo alejaba de la verdad en consecuencia. Existen cosas que por si mismas son y a pesar de que queramos verlas de otra manera, no podremos cambiarles su realidad, recordando el dicho “la mona, aunque se vista de seda, mona se queda”.

Por otra parte debemos de tener cuidado con factores externos que alteran nuestra percepción de la verdad. Tal es el caso de los factores emocionales; para ejemplo está que cuando uno este alterado, es mejor esperar a tener el pensamiento y el sentimiento más en calma para poder ver mejor y tomar mejores decisiones en consecuencia, dado que nuestra percepción de la verdad estará más clara también. En otras ocasiones sucede que hay verdades que nos son difíciles de aceptar y mejor las bloqueamos; que son duras, pero lo son porque no nos conocemos lo suficiente (otro tema interesante).

Pienso que si mezclamos todos y cada uno de los ingredientes y cuidamos aquellos factores que nos desvían la atención, definitivamente estaremos más cercanos a la verdad de lo que hubiéramos estado si solo aplicamos alguno de ellos.

Para utilizar la verdad de forma realmente efectiva e inteligente, esta debe estar alineada con los otros dos principios universales del desarrollo personal: el amor y el poder.